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Ensaladas canónigos

Canónigos en verde: época de ensaladas

Con la llegada del buen tiempo y la subida de las temperaturas, el cuerpo pide alimentos más frescos y menos calóricos, una tendencia a la que se adaptan los menús de los restaurantes, en cuyas cartas ganan protagonismo las ensaladas, los revueltos fríos y los productos de temporada.

En Restaurante Canónigos, aunque las ensaladas están presentes todo el año, se empieza a notar como los comensales comienzan a sustituir en sus primeros los platos de cuchara estrellas de la casa, como los judiones con almejas, con pulpo o con perdiz, por ensaladas o recetas menos contundentes. Eso sí, en los segundos no hay sofocos veraniegos que impidan atreverse con un cochinillo asado o un cochifrito canónigos dos salsas.

Lejos quedó el tiempo en que la ensalada era el plato aburrido de cualquier carta y estaba relegado al acompañamiento de los principales; ahora las mezclas de hortalizas se atreven con casi todo. Y como ejemplo, os dejamos cinco platos que podéis encontrar en la carta de Restaurante Canónigos o elaborar en vuestra propia casa, ya que se caracterizan por su fácil preparación. En todos ellos la clave son los productos de primera calidad.

Ensalada mixta. Para los más tradicionales, Canónigos no retira la ensalada mixta de toda la vida: lechuga, tomate, cebolla, tiras de zanahoria, aceitunas, espárragos, huevo cocido y atún, todo bien aliñado al gusto. Sano, fresco e ideal como primer plato o como acompañamiento a cualquier carne o pescado.

Ensalada templada de cola de langosta, gulas, bacon y vinagre balsámico. Esta es una de las ensaladas más demandadas de Canónigos. La mezcla de sabores del mar con hortalizas y con la textura crujiente del bacon la convierten en un acierto para cualquier ocasión. Según los gustos, esta receta acepta otros ingredientes, como pulpo, palitos de cangrejo o tiras de salmón ahumado, pero la de Canónigos es como la veis en la fotografía de arriba.

Canónigos con ventresca. Esta sencilla combinación es una de las más sabrosas que existen. Para que el resultado sea ideal, la ventresca tiene que ser de calidad, ya que el sabor y la textura de esta parte del despiece del atún es la clave de su valor en la gastronomía.

Espárragos de Navarra. Su tamaño y su color los delatan a simple vista -los podéis ver en esta fotografía-, acompañados por un salpicón-, aunque si algo caracteriza a los espárragos blancos de la ribera del Ebro es su sabor. En Canónigos nos gusta apostar por las recetas de temporada, la cocina tradicional y los productos de primera calidad, como este alimento del norte con Denominación de Origen.

espárragos canónigos

Gazpacho. Obviamente, no es ni exclusivo de Canónigos ni original de Segovia, pero el gazpacho es uno de los entrantes más pedidos por quienes se acercan a La Granja de San Ildefonso en los meses de verano -y quienes lo han probado dicen que es de los mejores-. La receta del gazpacho andaluz no tiene secretos: tomates maduros, pimientos, pepino, cebolla, ajo, sal y aceite de oliva extra, aunque según el cocinero se le puede incluir desde pan o vino blanco hasta manzana verde…

La Ensalada de la Casa, las judías rehogadas o el revuelto de setas son otros de los primeros platos que podéis encontrar en la carta de Restaurante Canónigos (junto al Palacio Real, en La Granja de San Ildefonso) y que van perfectos para los días de calor que se cercan.

Cómo hacer las mejores patatas castellanas

Hemos hablado ya de cómo cocinar el mejor cordero lechal, el cochinillo y sus múltiples recetas, pero nunca nos hemos planteado explicar cómo realizar la guarnición, y en concreto las patatas castellanas. Es una receta bastante tradicional, propia de territorio castellano y además es muy fácil de hacer. Los ingredientes son bien simples y básicos, y este plato puede servir incluso como primero o entrante. Los elementos esenciales son las patatas, ajos y pimentón para decorar y dar sabor.

Esta receta proviene de la cocina española de los años cuarenta y cincuenta; muy conservadora y tradicional. Los ingredientes  son los siguientes:

– 1 Kg de patatas

– 1 Cebolla

– Harina

– Aceite

– Pimentón dulce

– 1 diente de ajo

– 1 hoja de laurel

– Pimienta

Esta receta es para cuatro personas.

Lo primero que habrá que hacer será utilizar una sartén bastante honda, o una cazuela en la cual se echará la cebolla (picada muy finamente) junto con el ajo, también troceado en pequeñas porciones. Esperaremos a que se dore y cuando ya hayan adquirido el color adecuado, se le añaden las patatas peladas y cortadas en grandes dados. Esperaremos unos minutos para que se mezcle todo bien, y a continuación inc0rporamos una cucharadita de pimentón.


A la hora de remover hay que tener sumo cuidado para que las patatas no se deshagan.  Poco después, añadimos una cucharada de harina, espolvoreándola por la superficie de las patatas. Se renueve todo y se espera a que las patatas empiecen a dorarse. Es entonces cuando hay que echar medio litro de agua (o caldo, es opcional) sobre la cazuela; la cantidad puede variar, lo importante es que cubra completamente las patatas. Añadimos la hoja de laurel y sazonamos un poco con la sal y pimienta, a nuestro gusto. Ya es entonces cuando lo dejamos cocer todo a fuego lento, durante veinte o treinta minutos, aproximadamente. Las patatas han de quedar tiernas y blanditas.

Si por algún casual las patatas quedan secas, con incorporarle un poco de agua o caldo a media cocción bastará. Después de la cocción el plato necesitará unos minutos para reposar y coger sabor. Se puede servir como entrante, primero, tapa.. lo que más os guste. Y también se puede utilizar como guarnición para pescado. En total se tarda unos diez minutos en preparar, más los treinta minutos necesarios para que cueza en condiciones. Es muy fácil.