Categoría: ¡De excursión por Segovia!

MOTIN DE LA GRANJA

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El día 12 de agosto de 1836 se produjo un hecho relevante en La Granja de San Ildefonso, que tuvo repercusiones para la monarquía en aquel momento, y es que se produjo, la rebelión de los sargentos contra la entonces Reina Regente Maria Cristina, este hecho es conocido como Motín de la Granja. Ese día la Reina Regente, se encontraba pasando sus vacaciones de verano en el Palacio de la Granja de San Ildefonso, fue entonces cuando aparecieron un grupo de sargentos pertenecientes al 2º regimiento de la Guardia Real. Una vez accedieron a los aposentos reales, estos amenazaron a Maria Cristina con matar a su amante (Muñoz) en el caso de que la Regente no restaurara de nuevo la Constitución de 1812 más conocida como La Pepa, así como la derogación del Estatuto Real de 1834.

Los líderes de esta conspiración fueron los sargentos Mendizábal, Calatrava y Joaquín Maria Soler, estos eran los encargados de abonar el terreno de los sargentos, ya que se encontraban muy familiarizados con las ideas libertarias así como de encontrarse siempre mal pagados y tardíamente, también corría la idea de que esta milicia iba a ser disuelta al estar considerada como una “vanguardia de la dictadura plebeya” y contar con ideas liberales. Cuando la Reina Regente le pregunto a uno de los sargentos que por que quería restablecer la Constitución de 1812 este le respondió “Era mejor antes. El año 1822, en La Coruña no había impuestos sobre el tabaco y la sal”, como se puede observar la respuesta era significativa aunque carente de unas ideas políticas primarias.

Ante tal situación Maria Cristina se sintió presa de su propia guardia personal, y por eso tras recapitular un momento, decidió dictar un Real Decreto en el cual se ordenaba la restauración de la Constitución de 1812, y por ende de que las Cortes Españolas se reunierán en el plazo más breve posible de tiempo, para que este decreto fuera ratificado. Al día siguiente de la firma de este Decreto fue nombrado Presidente del Consejo el progresista liberal Jose María Calatrava, el cual restituyo a Mendizabal como Ministro de Hacienda.

De este modo se logró el ascenso de los progresistas al poder, dando como resultado que tanto moderados como progresistas a lo largo de todo el siglo XIX accedieran o fueran depuestos del poder a través de su arma favorita “el pronunciamiento”. Así tras la reunión extraordinaria de las Cortes se elaboró y se sancionó una nueva Constitución progresista en el año 1837.

Esta nueva Constitución fuera tachada de tímida y reaccionaria por parte de los liberales más avanzados, ya que la consideraba como una Constitución conciliadora en un intento de mantener la armonía con la familia liberal, organizando el poder legislativo en dos cámaras, el Congreso y el Senado, iguales en derechos, salvo en la materia hacendística, la cual era exclusivamente del Congreso. De esta manera quedo diseñado un sistema de “soberanía compartida” al igual que existía en los países europeos de la época, reconociendo tanto la soberanía popular, incluyendo una declaración de los derechos individuales, estableciendo la libertad de imprenta, la tolerancia religiosa, el poder judicial y la milicia nacional según las ideas liberales, pero también contaba con las ideas moderadas del sistema bicameral, el veto del monarca y el derecho de disolución, pero la principal novedad de la Constitución de 1837 es que fue la primera que se consensuó entre los dos principales partidos políticos españoles.

A pesar de los intentos de los liberales por implantar la Constitución de 1837, tras el motín de La Granja, los progresistas controlando todas las estructuras del Estado tanto en ayuntamientos, diputaciones, milicia nacional, Cortes Generales y Ministerios, las ideas conservadoras se encontraban dominando la cultura y la política del momento, y todo esto unido provocó que los progresistas perdieran las elecciones generales de septiembre de 1837.

RUTA DE LAS PESQUERIAS REALES

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En la Granja de San Ildefonso se puede realizar esta ruta que cuenta con 12 kilómetros de longitud y presenta un desnivel de 287 metros, que hacen que la dificultad de la ruta sea de nivel bajo, esta ruta esta indicada para ser realizada en cualquier época del año.

El camino de las Pesquerías Reales fue mandado construir por el rey Carlos III, ya que este tenía una gran afición a recorrer los parajes que ofrecen tanto Valsaín como La Granja de San Ildefonso, especialmente en busca de truchas bravas, por esta razón mando la construcción de una fabulosa calzada en la margen izquierda del río Valsaín para poder disfrutar de su afición a la pesca. Ademas esta ruta ofrece al senderista la posibilidad de acceder o poner fin a la ruta en numerosas partes del circuito, ya que se trata de un trazado cómodo y tendido, esta ruta también ofrece un gran valor paisajístico, ya que durante el mismo el senderista va a ir recorriendo matas, riveras y pinares de los Montes de Valsaín, y a su vez es una ruta que cuenta con un incomparable valor tanto histórico como cultural.

La ruta de las Pesquerías Reales cuenta además con la peculiaridad de que fue construida como una práctica de ocio en los tiempos de Carlos III, algo que por aquella época podía considerarse como un hecho excepcional. Este camino fue realizado para que el rey pudiera acceder con facilidad a los más privilegiados lugares en donde se encontraban las sabrosas truchas de Valsaín que es un pescado muy abundante en la cabecera del río Eresma.

Este recorrido comienza desde el aparcamiento que se encuentra situado junto al puente del embalse del Pontón Alto. Desde aquí es necesario avanzar hacia un recoleto mirador, para proseguir por el sendero que discurre por las cercanías de la orilla del río, de este modo se llega a la cola del embalse, lugar desde el cual se pueden apreciar las grandes losas de granito con las que el camino de las pesquerías fue originalmente construido. A través de la continuación de las losas de granito y gracias a la señalización del sendero se puede llegar a Valsaín, para ello es necesario atravesar el punto de las Pasaderas, aquí se encuentra uno de los tramos mejor conservados de toda la ruta, justamente en la zona anterior y posterior a la Fabrica de la Luz, la cual queda pasando junto al moderno punto de control que rige el sistema automático de Información Hidrológica.

Desde el puente de Anzolero, el senderista se ha de ir alejando del río para poder pasar por una portilla para posteriormente descender de nuevo hasta llegar a la presa de Olvido, una vez que se ha bordeado el embalse es el momento de divisar el viejo Real Sitio de Valsaín, que fue la residencia de veraneo de la corte de los Austrias durante dos siglos, una vez que se cruza el río Eresma por el puente de la carretera es necesario tomar el sendero que sale hacia la derecha, este sendero bordea el Barrio Nuevo, y a través de un portillo y dejando la valla a mano izquierda, se vuelve a cruzar el rio por el puente de los Canales, es el momento de continuar aguas arriba del río, atravesando para ello el área recreativa de Los Asientos, para ello es necesario atravesar el pintoresco arco que se encuentra como refuerzo del puente de Navalacarreta. Aquí el camino se convierte en ascendente para continuar la ruta por el río hasta llegar a la Boca del Asno, que es una estrecha garganta que ha sido realizada por la fuerza del agua en este punto y que ha dado forma a uno de los parajes más bonitos de Valsaín, tras seguir el sendero en dirección al puente de los Vadillos se llega al arroyo Minguete, que a su vez llega a la poza de Venus junto a la que mana una fuente.

Desde este punto y tras ascender por el pinar por el que pasa el arroyo de las Pamplinas se llega al puente que atraviesa el arroyo Minguete, a los pocos metros el senderista encontrara una pista asfaltada que en dirección oeste lleve al puente de la Cantina, de la cual mana a su vez la fuente de la Canalea.

Esta ruta se ha pensado para ser realizada por dos vehículos, uno a la entrada de la misma y otro a la salida. De lo contrario hay que realizar el camino de vuelta con lo que la ruta contaría con un total de 24 km de longitud.

PALACIO DE RIOFRIO

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El Palacio de Riofrio se encuentra a tan solo 11km de San Ildefonso, para llegar a él es necesario utilizar la carretera en dirección a Segovia y tras pasar el Puente de Segovia, también conocido como el puente sobre el pantano, girar a la izquierda, y a partir de aquí tan solo es necesario seguir las indicaciones que llevan hasta el Palacio. Hay que tener cierta precaución en el cruce de la nacional 603 (Segovia-San Rafael) pero la dirección hacia el palacio esta bien indicada.

El palacio comenzó su construcción gracias a la iniciativa que tuvo Isabel de Farnesio, la segunda esposa del rey Felipe V, quien ya bajo el reinado de su hijastro Fernando VI, temió quedar privada del palacio y los jardines de La Granja, por lo que en el año 1751 compró al Marqués de Paredes la dehesa y el coto redondo de Riofrío, lugar en que a partir del año siguiente comenzó la construcción del palacio que lleva su nombre.

Tras la muerte de Fernando VI en el año 1759, Isabel de Farnesio fue la reina regente de su hijo Carlos, futuro Carlos III, por lo que su proyecto de hacer en Riofrio un “Sitio Real” quedo relegado.

Aunque el edificio cuenta con unas grandes dimensiones, el Palacio de Riofrío únicamente se convierte en un pabellón de caza.

En el verano de 1878 Alfonso XII realiza una pequeña estancia en el palacio, ya que escogió este lugar para pasar el duelo por la muerte de su esposa María Mercedes, salvo esta breve estancia del rey el palacio ha sido utilizado solamente como lugar de estancia en algunas jornadas de caza.

En el año 1752 el arquitecto encargado de su diseño fue Virgilio Rabaglio, mientras que la decoración exterior fue encargada a Pedro Sexmini, por lo tanto este palacio es uno de los que más influencia italiana de la época posee. El palacio tiene una estructura cuadrada, las cuatro caras son de color rosa y básicamente iguales.

Al contrario de lo que suele pasar con la mayoría de los palacios españoles, el de Riofrío es austero, sobrio y se encuentra alejado de las formas del barroco.

Pero a pasar de esto, en el interior del palacio nos encontramos con uno de los ejemplos más importantes de la arquitectura barroca existentes en todo el país, la escalera principal, a su vez se compone de dos escaleras que arrancan en un vestíbulo en trayectorias opuestas, de este modo se ofrece un precioso espectáculo.

Es de destacar la belleza de los prados que rodean al palacio, y en los cuales se puede observar las presencia tanto de gamos como de ciervos.

El palacio de Riofrío es en la actualidad un Museo de Caza. Esto se debe a que este palacio es el más indicado para que en la actualidad se pueda dedicar un museo a esta actividad ancestral, ya que tanto Isabel de Farnesio como su hijo el infante Don Luis, tenían una gran afición a la caza y además en esta zona existe una gran cantidad de fauna venatoria, especialmente en el bosque que rodea al palacio.

En el museo se puede realizar un repaso histórico al arte de la caza, desde los tiempos más remotos hasta los modernos, en este museo también se pueden observar una multitud de animales, gracias a un elaborado proceso taxidermista.

Mientras que en la decoración artística del palacio, se pueden encontrar obras de los grandes maestros de la pintura, así aparecen pinturas de Velázquez, Rubens, Giusseppe Bonito, Toribio Alvarez… también se encuentran tapicerías realizadas durante el siglo XVIII en la Real Fabrica de Santa Barbara, además de diferentes esculturas, mobiliario y armas antiguas, que cuentan con un valor histórico incalculable.