Categoría: Bodas y Celebraciones

Las bodas civiles desbancan a las religiosas

Quién  lo iba a decir, pero es cierto. Las bodas civiles están empezando a cambiar las tradiciones, marcando tendencia y desbancando a las bodas religiosas. Por ejemplo, en Castellón se puede comprobar sin ninguna dificultad. Los enlaces matrimoniales se van distanciando de las Iglesias, moda que se inició hace cuatro años. El INE (Instituto Nacional de Estadística) se ha encargado de revelar estos datos, cuanto menos, curiosos. Las cifras, correspondientes al primer semestre del pasado año en esta comunidad autónoma, revelan un total de 572 celebraciones nupciales de carácter civil, mientras que tal solo 302 bodas se celebraron dentro de una Iglesia. En otra ocasión, hablamos de los vestidos de novia y el gasto invertido en ellos. En sí, la inversión sigue manteniéndose, pero es cierto que el número de enlaces se ha ido reduciendo en estos últimos años debido al bache económico.

Lo que más sorprende, o atemoriza a los casamenteros tradicionales es que la boda civil ha venido para quedarse. Según el estudio, los matrimonios llevados a cabo en juzgados y ayuntamientos hasta el 2001 eran muy escasos. Pero esta nueva moda tuvo su crecimiento a partir del 2004, acortando distancias con la Iglesia. Cuatro años después, las bodas civiles superaron por primera vez a las bodas religiosas. Lo que no se esperaban los estadísticos era que esta tendencia, en lugar de reducirse nuevamente, fuera a crecer tanto. Las diferencias entre ambas modalidades nupciales no se hicieron visibles hasta el 2011, y sobre todo, el 2012, sacando a la luz cifras nunca vistas. Los matrimonios religiosos se están convirtiendo en una opción minoritaria.

El principal motivo para este gran cambio en la tendencia tradicional es la crisis. Aunque no se da en todos los casos, la mayoría de los enlaces matrimoniales en una Iglesia, suelen ser más caros. Si a ésto le añadimos el proceso de secularización que está cada vez más presente en la sociedad española, los resultados no podrían ser más lógicos. Los referentes cristianos se están perdiendo. También hay que decir que una boda por lo civil no es gratis. Al principio, el coste de una boda en un Ayuntamiento no era muy elevado. Pero como la tendencia al alza se está estableciendo como primera opción, son muchos los Ayuntamientos y Juzgados que quieren sacar partido de ello, aumentando las tasas iniciales de boda. No solo se han incrementado los precios, sino que ahora hay mucha más variedad de horarios y días para poder aumentar sus beneficios. Por ejemplo, ahora es posible encontrar en la mayoría de los Ayuntamientos un horario estipulado desde la mañana hasta un horario de tarde bastante considerado, todos los días de la semana exceptuando los domingos. Incluyendo festivos o vísperas de festivos, en cuyo caso, las bodas se realizarían hasta las 17h. El precio aproximado de celebrar una boda en sábado ronda los 150€, lo que supone 20€ más que si la boda fuera entre semana.

La bodas religiosas se han visto directamente atacadas por el auge de lo civil, pero lo más destacable es la reducción de todas las bodas en general desde 2007. En apenas cuatro años, las bodas han llegado a caer un 30%. Por mucho que se intente recortar en las bodas, como hemos mencionado en alguna ocasión, el vestido de la novia es lo último que se toca. Por lo tanto, si hay que elegir entre boda civil y boda religiosas…los novios lo tienen claro. A no ser que mantengan su fe cristiana inamovible, a pesar de las dificultades económicas actuales.

Las bodas sobreviven a la crisis

Las bodas, a pesar de la crisis, siguen marcando tendencia. El sector textil español, y sobre todo, los diseñadores españoles están sufriendo una mala racha, acompañada por el bache económico del momento. Pero, según los datos, el único sector textil que sigue viento en popa además de Inditex, es el sector de las bodas. Muchas marcas españolas se han visto obligadas a entrar en concursos de acreedores para eliminar los números rojos, pero el terreno nupcial se mantiene a flote. Hace tiempo, unos datos reflejaron que España es el segundo país que más vestidos de novia exporta, por detrás de China. Pero hay que tener en cuenta que muchas firmas de diseñadores que se dedican solamente a crear vestidos de novia, han reorientado todos sus proyectos hacia la producción a medida para dotar de sus creaciones de ese valor diferencial.

El Instituto Nacional de Estadística reveló que este mercado es muy sólido, a pesar de la que está cayendo, ya que solo en el primer semestre del pasado año se celebraron más de 73.000 bodas en nuestro país, suponiendo un aumento del 5,2% con respecto al 2011. Estos datos alentadores animan a las parejas a dar el sí quiero y a empezar a organizar sus bodas en los mejores rincones de España. Nacho Aguayo, diseñador de moda nupcial, asegura que el vestido de novia sigue siendo la estrella de los enlaces matrimoniales. Para muchas chicas será la única oportunidad que tendrán para vivir la experiencia de la costura, por eso quieren disfrutarlo al máximo. Por eso, a pesar de la crisis, es un gasto justificado. Normalmente, cuando se reduce el presupuesto, el vestido de novia es lo último que se toca.

Una tendencia muy repetitiva es la utilización de los mismos modistos por parte de las mujeres de una familia: madres, madrinas, amigas..suelen acudir a los mismos diseñadores, para estar a la altura de las circunstancias y no ser menos que las demás. En cambio, el traje del novio supone una inversión menor. El motivo principal por el que el ámbito nupcial ha supuesto un aliciente para los diseñadores españoles es que acuden a ellos para hacerse un vestido a medida, único y diseñado solo para ellas. Porque, seamos realistas, si una mujer tiene 3.500€ de presupuesto para el vestido, podría ir directamente a un vestido de Gucci en lugar de gastárselo en la moda española.

La clave para triunfar hoy en día está en mostrar al público estilos novedosos y cortes innovadores que se salgan de los típicos vestidos ampulosos y recargados. Cada mujer es un mundo, y la escasa producción ha estandarizado los modelos más tradicionales, y de ese marco no se sale. Por eso, Roberto Diz ha abierto su propio negocio en Sevilla, ofreciendo algo nuevo a las novias, y ha tenido gran éxito. Las novias siempre guardarán sus ahorros para que su vestido sea el mejor, por eso es importante satisfacerlas al máximo, ofreciéndoles algo que no han visto antes.

Los diseñadores de bodas más famosos

El mundo de las novias no se reduce únicamente a la elección del vestido. Con la cantidad de diseñadores que se dedican expresamente a eso, la tarea se vuelve algo más complicada. Aunque, claro está, dependiendo del nivel económico que se tenga, se escogerá entre estos diez dioses de las bodas, y otros diseñadores no tan famosos, pero con el mismo mérito. Es difícil agrupar en tan solo cinco posiciones a los mejores diseñadores de vestidos de novia, pero vamos a intentarlo.

En primer lugar, quiero mencionar a Vera Wang.

Vera Wang, conocida mundialmente por sus vestidos de novia, no siempre se dedicó al mundo de las bodas. Editora de la revista Vogue durante muchos años, decidió dejarlo cuando no le concedieron el puesto de directora jefe. Tras su paso por la revista de moda, Wang acabó en manos de Ralph Lauren, prestigioso diseñador que le ofreció el puesto de directora de diseño durante dos años. Poco después decidió montar su propio taller. Sus vestidos han protagonizado muchas bodas de renombre y gente famosa, como por ejemplo Avril Lavigne, Uma Thurman o Victoria Beckham.

Otra diseñadora que está siempre presente entre los famosos es Monique Lhuillier. Sus diseños tienen mucha fama tanto en bodas como en alfombras rojas. Nació en Filipinas, y la influencia que recibió por parte de su madre (modelo y diseñadora) transformó su forma de ver las cosas, sumergiéndose en la moda y el buen gusto. Fue en su propia boda cuando se dio cuenta de que no había suficientes vestidos de novia que encajen con chicas sofisticadas y modernas, que buscan otro tipo de estilo. Por eso decidió embarcarse en el mundo de las bodas y los vestidos. Sus diseños están marcados por encajes, mucha seda y capas asimétricas.

En tercera posición he considerado importante colocar a una diseñadora española, Rosa Clará. Su experiencia en la moda no es poca; tras largos años sumergida en el mundo de la moda, en 1995, se decidió por crear su propia marca de vestidos de novia. La primera tienda se abrió en Paseo de Gracia (Barcelona) Su fama reside en la incorporación de vestidos de otros diseñadores de renombre junto con los propios. Por ejemplo, en sus colecciones se puede apreciar la presencia de Jesús del Pozo, Domo Adami o Christian Lacroix, entre otros. La sencillez de sus diseños, el porte y ese toque femenino en cada una de sus piezas han dotado de prestigio a esta gran diseñadora, transportándola a lo más alto. Sus vestidos son elegantes y actuales, y los tejidos siempre tienen la máxima calidad.

El polifacético Karl Lagerfeld se sitúa en cuarto lugar en este ranking de diseñadores de bodas. Mundialmente reconocido, cuenta con una colección de vestidos de novia muy modernos y geométricos (una de las características de sus diseño) Los cortes suelen ser de corte alto para realzar con mayor precisión la silueta de la mujer, transformándola en una figura alargada y fina.

Y en quinto lugar, pero no por ello menos importante, está Jesús del Pozo. Otro diseñador español que falleció en 2011, su legado está presente hoy en día, con más fuerza que nunca. Sus colecciones siempre han estado protagonizadas por el color marfil, y el color hueso. Sus vestidos son voluminosos, enfocados hacia la mujer joven y actual. Y el talle está perfectamente delimitado.

¿Cual te gusta más?