Cocina castellana

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Los buenos amantes de la cocina española sabrán más que de sobra que la cocina de Segovia, en Castilla y León, se basa principalmente de carne y para ser más concretos, de cochinillos. El cochinillo al horno es el plato más típico de toda la gastronomía y cocina de Segovia. Desde los romanos que construyeron su famoso acueducto hasta los reyes que paseaban por la Granja de San Ildefonso, el cochinillo al horno fue y será siempre el plato más popular de toda la cocina segoviana. No es de extrañar que muchos de los turistas que visitan nuestras tierras se detengan en una gran, y sabrosa, comida al llegar a Segovia. Lo malo que luego padecen estos turistas es las ganas de poder repetir este plato tan sabroso en sus propios hogares y no saber como hacerlo.

Lo más importante de este plato tan famoso, el cochinillo al horno, no es que sea una de las recetas castellanas más tradicionales y famosas, lo más importante para que esta receta castellana funcione es para empezar la materia prima. La carne de cochinillo tiene que provenir de animales criados en la zona, en los alrededores de la granja de San Ildefonso o sus cercanías a la ciudad. Cada animal tiene un cuidado distinto y sus ganaderos son conscientes de ello por eso no dudan en darles a sus cochinillos, sus niños de oro, los mejores cuidados y los mejores piensos. Una vez que tenemos la carne y estemos seguros que es de calidad, la receta castellana para poder hacer un verdadero y jugoso cochinillo al horno es simple, aunque trabajosa. El cochinillo segoviano suele pesar entre 4.5 kilos y los 5.5 kilos aproximadamente. Es importante, además de la marca de calidad de Segovia como bien dije antes, que desde la carnicería nos lo den limpio y abierto porque si tenemos que limpiarlo y abrirlo nosotros en nuestra casa terminaremos pidiendo una pizza y entonces dejaríamos a nuestros estómagos con las ganas de una verdadera receta castellana, su famoso cochinillo al horno.

Para poder continuar con la receta, se pelean unos dientes de ajo y se pican en trozos muy pequeños. Los dientes de ajo se mezclan con manteca, sal gorda, tomillo y orégano. Otra de las opciones que podemos hacer los dientes de ajo es machacarlo hasta que quede como una pasta y mezclar los demás ingredientes, manteca, sal gorda, tomillo y orégano. Esta opción suele ser la más utilizada porque con la pata ya hecha es más facil de manejarlo todo. Se calienta el horno ha 150 grados durante una hora y mientras que el horno se calienta se unta el cochinillo con una brocha de silicona por dentro, hay que tener especial interés y que no quede nada sin cubrir, incluso la zona de las costillas con la mezcla que preparamos antes, la mezcla de dientes de ajo, manteca, sal gorda, tomillo y orégano.

Una vez hecho esto se coloca todo en una bandeja del horno aunque es preferible usar una bandeja grande de barro si se tiene en casa. Al colocarlo en el horno tenemos que ser conscientes de que la parte de la piel tiene que quedar hacia arriba. Antes de cerrar el horno le añadimos a la bandeja o a la fuente de barro un vaso de agua y unas hojas de laurel para darle un sabor más cercano a las recetas castellanas tradicionales. Al añadir el vaso de agua tenemos que ser muy cuidadosos y que el agua no moje la piel de cochinillo. Tenemos que derretir la manteca de cerdo como unos dos minutos aproximadamente para poder utilizarla un poco más tarde.

Para saber si la carne del cochinillo ya esta hecha lo normal es pinchar la piel y la cabeza con una aguja o un tenedor si se tiene más a mano. Es el momento de usar la manteca ya derretida, una vez que vemos que la carne esta a nuestro gusto le añadimos de nuevo la manteca. Una vez que tenemos nuestro cochinillo con la carne tal y como nos guste hay muchas formas de acompañarlo, con ensaladas, patatas asadas, fritas… eso ya va al gusto de cada uno.

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