Etiqueta: protocolo

protocolo boda

Guía de protocolo en una boda

Las bodas se han convertido en todo un acontecimiento social en el que cada uno de los momentos son programados, observados y medidos según una serie de pautas que componen el protocolo de un enlace matrimonial. Ante tanta mezcla del ‘se lleva’, ‘no se lleva’, ‘está mal visto’… es habitual que las semanas previas surjan dudas, tanto entre los invitados como en los organizadores -novios, padres y padrinos-, sobre cómo actuar para cumplir la etiqueta y no desentonar. Al final no es tan complicado si se tienen en cuenta unas pocas normas sociales y se pone una pizca de sentido común.

Etiqueta

¿De corto o de largo? ¿Corbata o pajarita? Este es uno de los temas que más controversia sigue despertando, pero las restricciones de hace unos años se han suavizado. Para ellas, lo del ‘corto de día, largo de noche’ ha quedado anticuado. Ve como gustes, elegante pero sin sentirte disfrazada: es una boda, no un circo. El buen gusto es más importante que el protocolo en este caso, así que ten cuidado con las transparencias, el corto muy corto -lo ideas es por encima de la rodilla- o los escotes. Para ellos, más de lo mismo, aunque lo normal es decantarse por el traje oscuro o el chaqué. Y un consejo: la pajarita está arrasando este 2015 entre los invitados más atrevidos.

protocolo boda

Color del vestido

A esta alturas podría parecer una obviedad, pero no está de mal recordarlo, ya que en las fotos de familia del enlace se sigue viendo a alguna invitada de blanco radiante: en una boda el blanco está reservado para la novia, al igual que toda su gama cromática, así que prohibidos los tonos crudos, los marfiles, los beiges y los blancos rotos a no ser que seas la que va a dar el ‘sí, quiero’. El negro tampoco es muy apropiado, pero en este caso es sólo un consejo.

Invitaciones

En la invitaciones, como en tantos otros detalles de la boda, cada vez se permiten más licencias en forma de originalidad. Lo ideal es que mantengan el estilo de todo el enlace y, a ser posible, que tengan algún detalle que revele los gustos de los novios. Lo único que se le exige a una invitación es que ofrezca los datos básicos de la ceremonia y del banquete y que sea enviada a los invitados con antelación suficiente, al menos un mes antes del enlace.

¿Dinero o regalo?

Normalmente, la invitación contestará a esta pregunta. En el caso de que haya una lista de regalos los novios suelen incluir en el sobre una tarjeta del establecimiento donde se encargan de este servicio; mientras que si prefieren dinero, lo normal es que indiquen el número de la cuenta bancaria y algún mensaje del tipo: “Tu asistencia es nuestro mejor regalo, pero si quieres colaborar puedes hacerlo aquí… “.

¿Pero cuánto dinero?

Esta es una de las preguntas más difíciles de responder. Según las normas sociales, lo habitual es que la cantidad mínima con la que se agradece a los novios su invitación cubra el valor del cubierto del banquete. A partir de ahí, la cifra dependerá de factores como la relación personal con los novios, el parentesco, si la boda exige desplazamiento o no e incluso la situación personal del invitado.

Las damas de honor

Las damas de honor siempre han dado que hablar. Las encargadas de velar por la novia durante toda la ceremonia. Hay muchas películas que reflejan qué hace la dama de honor. Pero hoy voy a definir en condiciones qué implica ser dama de honor. En muchas religiones, la dama de honor (o flower girl) era una niña no mayor de doce años que guardaba una relación sanguínea estrecha con la novia, y se encargaba de abrir el séquito y acompañar a ésta hasta el altar. Pero ya en el siglo XX, el papel de la dama de honor se ha ido transformando según los rituales nupciales han ido flexibilizándose. Las bodas civiles, la mayoría de ellas, prescinden de la presencia de la dama de honor. En las religiones protestantes, la dama de honor es una mujer adulta en lugar de una niña. Otras religiones, como la asiática, también definen a la dama de honor como una niña y su papel es algo variado. Las ceremonias se rigen según un protocolo de actuación conocido como ritual. Y gracias a ésto, se suele estandarizar la práctica matrimonial. La dama de honor cumple con un papel esencial en las bodas; tradicionalmente se encarga de abrir la cohorte de la novia. Muchas culturas creen que la dama de honor traerá suerte a la pareja.

Actualmente, la dama de honor no es solo una, sino un grupo de amigas o familiares cercanas a la novia, que no solo llevarán un conjunto elegante acorde con la novia (pero en otro color) sino que también organizarán la despedida de solteras, ayudarán a la novia a vestirse, y cuando llegue el gran día, se situarán detrás de la novia y el padrino, pues es éste quien acompañará a la novia hasta el altar. Tendrán que estar pendientes del vestido de la novia, del velo, vamos, de que todo salga perfecto, de que ella no tropiece, etc.. Las damas de honor desfilarán en orden y sujetarán un ramo con ambas manos. Cuando los recién casados se hayan casado, las damas de honor saldrán detrás de ellos, acompañándoles hasta la puerta de la iglesia.

Normalmente, todas las damas de honor tienen el mismo vestido, para ir a la par, destacando la novia de entre todas ellas. Suelen ser tonalidades de color pastel, pero si la boda es de noche, los colores son más llamativos y contrastados. Los vestidos de las damas de honor pueden variar el estilo o corte según el modelo de cada figura, pero siempre será de la misma tela y del mismo color.

 

Tener una fila de damas de honor, vestidas todas iguales, ya no es solo una costumbre anglosajona, sino que en América se da mucho, y en Europa empieza a extenderse.