Etiqueta: boda

bodas_canonigos

Un menú de boda para cada pareja

El momento del convite, ya sea comida o cena, es uno de los más importantes de la boda y, probablemente uno de los que más quebraderos de cabeza causa a los novios. A la hora de elegir el restaurante y el menú con el que vamos a agasajar a los invitados hay que tener en cuenta factores como la época del año, lo que consideres del gusto general de los asistentes e, irremediablemente, el presupuesto con el que contáis.

En Restaurante Canónigos, la experiencia de tantos años participando en la celebración de enlaces nos ha permitido darnos cuenta de ello. Por eso, ofrecemos distintas opciones para que cada pareja elija el menú de boda que mejor se adapte a sus circunstancias y gustos, y siempre estamos abiertos a sugerencias y posibles cambios. Tenemos desde menús muy económicos (desde 35 euros por persona) hasta otros más exclusivos, pero todos cuidan los detalles, el emplatado y la calidad para que nada falle en un día especial.

Menú Las Ranas, con un primero surtido que incluye judiones de la Granja, sinfonía de setas, pimientos del piquillo rellenos y croquetón de morcilla del Valle de Losa. Y, tras un sorbete de frambuesa, gigot de cordero con patatas al horno y ensaladas verdes con vinagre al aroma de tomillo. Para cerrar, un cóctel de mojito y una degustación de postres caseros con flan, tarta de queso, natillas, tarrina de fruta fresca, arroz con leche y surtido de bombones.

Otra opción es este otro menú, que ofrece para empezar un canastillo de ibéricos y una crema de cámbaru, para seguir con dos carnes habituales en la cocina castellana: cordero y cochinillo asado con ensalada con granada y nueces. El postre combina un variado buffet: flan, tiramisú, tarta de queso, natillas, ponche segoviano, tarrina de fruta fresca, arroz con leche…

Menú del Mar. No sólo de carne vive Castilla; entre sus platos siempre hay sitio para recetas centradas en el marisco, como la crema de bogavante con huevas de Icra y aceite de cebollino o las tartaletas del mar. Completan el menú los entrantes a base de chorizo de la olla, virutas de jamón ibérico y una selección de quesos y la paletilla de lechal al estilo Felipe V acompañado de patatas Isabelinas.

boda_canonigosMenú La Fama. Tomando el nombre de una de las fuentes monumentales de los jardines del Palacio Real de La Granja, llega el menú más original de restaurante Canónigos: torta del Casar frita con sirope de fresa, pimientos del piquillo rellenos de brandada de bacalao, saquitos de morcilla con piñones y pasas, unión de langostinos con salsa del chef y medallones de solomillo de buey a la plancha con verduras de la huerta y patatas paja.

Cocktail Baños de Diana: Quienes lo prefieran pueden decantarse por una opción que cada vez gana más adeptos, el catering. Ofrecer un cocktail en vez de la comida o cena tradicional le da un toque de informalidad a la velada, permite que los novios se relacionen durante el convite con todos los invitados y no sólo con los de su mesa y se adapta a los presupuestos más ajustados.

El de Restaurante Canónigos incluye propuestas tan deliciosas y originales como las hamburguesitas de buey con cebolla pochada; mini croissant fundidos de jamón y queso de oveja; piruletas de pollo; chupito de gazpacho con virutas de jamón; tartaletas con queso y bacon, frutos del mar y ahumados, chorizo de la olla, el surtido de croquetas o la degustación de postres y dulces.

Aquí podéis encontrar información detallada de todos los menús de bodas de Restaurante Canónigos y sus precios, o si lo preferís, podéis llamarnos al 921 471 160 y encontraremos el menú que más se ajusta a vuestra idea de boda perfecta y a vuestro presupuesto.

Detalles originales para los invitados

¿Cuántas veces habéis ido a una boda y habéis vuelto con un regalo que no sabéis ni dónde guardar? Desde hace ya algunos años, las bodas han dejado atrás los típicos tópicos y protocolos anticuados para convertirse en eventos llenos de detalles, sorpresas y momentos inesperados para todos los invitados. Por eso, cada vez surgen más estilos de bodas y ahora acudir a una boda deja de ser un compromiso aburrido y costoso para convertirse en una fiesta que no te puedes perder.

detalles boda

Ya hemos hablado en otras ocasiones sobre estos toques originales que hoy en día se estilan tanto en las bodas. Hoy queremos hablaros de los detalles para los invitados y daros algunas ideas. Teniendo en cuenta la cantidad de gastos que trae consigo una boda, os vamos a dar ideas de regalos DIY (do it yourself), hechos por vosotros mismos. Este tipo de regalos cada vez se estilan más en las bodas y siempre son muy apreciados porque, además de resultar útiles, se plasman en ellos la ilusión y el detalle de los novios para con sus invitados.

Para los cocinillas…

Si os gusta cocinar y se os da bien, podéis aprovecharlo para obsequiar a vuestros invitados con suculentas delicias como mermeladas o confituras caseras, galletas o licores varios, por ejemplo. Hacer mermerlada es muy fácil y, además, se puede preparar con suficiente antelación y envasar para evitar agobios antes del gran día.

Aquí os dejamos la receta para hacer mermelada de moras, pero podéis hacerla de la fruta que más os guste, esté de temporada o de frutas variadas, de tomate, de pimiento…

Ingredientes que necesitaréis:

  • 1 kilo de moras
  • 500 gramos de azúcar moreno o 400 gramos si es azúcar refinado
  • Zumo de limón

Preparación:

Primero, limpiamos y lavamos las moras. Las cortamos a la mitad y las ponemos a macerar en una cazuela con el azúcar y el zumo de limón, dejándolas reposar unas horas.

A continuación, ponemos la cazuela a fuego medio y dejamos cocinar unos 35 – 40 minutos. Tendremos que remover cada cierto tiempo e ir eliminando la espuma que se genere. Cuando veamos que la mezcla tiene textura cremosa y más o menos homogénea, retiramos del fuego. Si preferimos que la mermelada esté más ligera, podemos pasar la batidora o el pasapurés.

Antes de rellenar los tarros con nuestra mermelada, tendremos que haberlos esterilizado. Para ello, solamente tendremos que introducirlos en una cazuela con agua hirviendo y dejarlos durante 10 – 15 minutos. Los sacamos y dejamos que escurran y que se sequen, procurando no tocar el interior.

Con los tarros bien limpios y esterilizados, los rellenamos con mermelada, cerramos y los dejamos boca abajo para favorecer el vacío, durante 24 horas. Otra opción de asegurarnos conseguir el vacío es poner los tarros al baño maría durante 30 minutos. De este modo, nuestra mermelada se conservará sin problemas durante varios meses.

Como se trata de un detalle para una boda, tendremos que pensar en algún tipo de decoración para que quede más bonito. Una buena idea es darle un toque rústico con la típica tela de cuados de Vichy que podréis encontrar fácilmente en cualquier centro textil. Podemos comprar retales de varios colores. Recortamos círculos de tela lo suficientemente grandes para que quede sobrante alrededor de la tapa del bote. Con cola blanca, podemos pegarlos a la parte superior de la tapa y, con ayuda de una cuerda de yute, fijar su sujección al cuello del bote. Por último, en etiquetas adhesivas escribiremos “Mermelada Casera de Mora” (o lo que prefiramos) y listo, un regalo original, útil y especial para nuestros invitados.

mermelada casera

Este regalo puede valer perfectamente tanto para chicos como para chicas. Sin embargo, quizás prefiramos hacer regalos diferentes para unos y para otras. Por eso, otra buena y económica idea, es regalar algún licor casero para los chicos. Aquí os dejamos la receta del típico licor de limón italiano o Limoncello. También podemos hacer licor casero de moras, pacharán, licor café, licor de almendras… hay muchísimas posibilidades!

Ingredientes:

  • 1 kilo de limones
  • 1 litro de aguardiente
  • 1 kilo de azúcar
  • 1 litro de agua mineral

Preparación:

Lo primero será limpiar muy muy bien los limones. Con un pelador de patatas o un cuchillo muy bien afilado, iremos pelando los limones con cuidado de no coger la parte blanca para que no amargue. Colocaremos todas estas pieles en una jarra de cristal de boca ancha, o un recipiente similar pero con tapa, y las mezclaremos con el aguardiente. Para que no se evapore el alcohol tendremos que cerrar muy bien nuestro recipiente; bien con un corcho o con una tapa si es un bote y ayudándonos de un papel film por fuera ajustado con una goma o un cordel. Dejaremos macerando entre 8 y 15 días, hasta que el aguardiente haya cogido un buen color amarillo.

preparacion limoncello

Pasados estos días, prepararemos el almíbar. Para ello, pondremos el agua y el azúcar en una cazuela y lo pondremos al fuego a que se mezclen bien. Mientras tanto, podemos filtrar el aguardiente para eliminar las cortezas de limón. Retiramos la cazuela del almíbar del fuego y dejamos que enfríe. Cuando ya esté fría, añadimos el alcohol y mezclamos. El resultado tiene que ser de una tonalidad amarilla opaca, típica del limoncello.

Al igual que con la mermelada, para regalar este licor en nuestra boda, tendremos que hacernos con botellas pequeñas de licor, esterilizarlas bien y rellenarlas. Por último, etiquetaremos nuestras botellitas y las adornaremos en el tapón con algún cordel bonito y flores secas, por ejemplo.

limoncello

En próximos posts os daremos más ideas de detalles para vuestros invitados hechos por vosotros mismos, como pulseras, collares, jabones o bálsamos labiales. No os lo perdáis!

La mejor boda

9609974405_1af0e5c7db_b

Otro de los testimonios de boda que hemos recibido en nuestro restaurante viene de manos de María, que nos cuenta cómo celebró su gran día. Nos dejó ser partícipes de tan único momento y quiso compartir con todos su historia:

El momento más especial de mi vida

No sé muy bien cómo empezar a relatar mi boda, se me hace un tanto extraño contarlo porque parece que fue ayer, y en realidad ya hace dos años de la celebración. Decidimos ir a La Granja de San Ildefonso porque nos lo recomendó una amiga mía. El entorno era maravilloso, de eso no cabía la menor duda. Pero lo que nos convenció fue, sin duda, el emplazamiento del lugar donde decidimos hacer el banquete: el Palacio Real del lugar. Un gran edificio histórico que aún me asombra cuando voy a verlo. Parecido al Palacio Real de Madrid pero con ese toque vacacional tan propio de las casas veraniegas. Nuestra boda fue otoñal, algo inusual pues las temporadas de ceremonias suelen ser entre primavera y verano, pero quisimos que las hojas que nos rodeaban estuvieran ya doradas, y aún no hacía el frío suficiente como para espantar a todos nuestros invitados.

Fue en septiembre, el 24 para ser exactos, y teníamos todo preparado; nos hacía mucha ilusión el evento y no sabíamos si podríamos financiarlo tal como habíamos imaginado. Renunciamos a unos cuántos invitados pero la verdad es que estamos contentos con la elección que hicimos. Ahora no está muy de moda hablar de bodas “Lowcost” y el término nos sorprendió, pero tal como están las cosas, agradecemos mucho la ayuda y el apoyo del Restaurante Canónigos. Sus menús variaban según precios para todos los bolsillos y nos pareció una gran variedad de platos para nuestra boda. Escogimos el menú “Las Ranas”, de 35€ por persona.

Los invitados fueron llegando tras la celebración en la iglesia. La iglesia estaba en Madrid, por lo que nos desplazamos hasta Segovia. La ventaja es que escogimos un día con poco tráfico, por lo que los invitados no tuvieron problemas en llegar a la ciudad. El restaurante está en los mismos jardines del palacio real, un motivo de peso para haber escogido éste y no otro lugar donde celebrar el banquete. A pesar de las tradiciones, no quise llegar tarde ni a la iglesia ni al restaurante, por lo que fuimos puntuales, juntos mi marido y yo. El cóctel de bienvenida ya amenizaba el día a nuestros familiares y amigos mientras nosotros llegábamos. Y el servicio del restaurante no pudo ser mejor. Nosotros habíamos comprado muchas cámaras desechables que repartimos por todas las mesas. Y las fotos  que salieron fueron fantásticas y peculiares, cada una con su ángulo especial y un punto de vista distinto de lo que nosotros estábamos viviendo.

Sin duda fue un gran día, memorable donde los haya, y aunque parezca mentira, la ceremonia de la iglesia se me hizo bastante corta.