Palacio del Real Sitio de San Ildefonso

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En el siglo XVIII, Felipe V creó el Real Sitio de San Ildefonso de forma que fuese una obra personal y nueva: quería retirarse allí. No obstante, el mismo año en que abdicó, hubo de ocupar el trono tras la muerte de su hijo Luis I. Es por esto que el Palacio de la Granja se convirtió en su residencia en los meses de verano y fue siempre su lugar de retiro favorito.

Arquitecto español para el palacio, y paisajista francés para el jardín, Teodoro Ardemans y René Carlier crearon un Palacio único que mezcla nuestra tradición con el más puro modernismo del país vecino. Tardó sólo cuatro años en construirse, y los reyes se trasladaron a los amplios pinares segovianos en 1723, aunque las obras se terminaron definitivamente el año siguiente.

El diseño de los jardines de Carlier lo terminaron tres de sus discípulos, debido a su muerte temprana. Además, una vez que Felipe V volvió al trono decidió ampliarlos añadiendo más fuentes a las que el paisajista francés había estipulado. Es por ello que representa una maravilla arquitectónica única, que se conserva casi intacta y permite regresar al siglo XVIII en un abrir y cerrar de ojos. Varias fuentes de plomo bañadas en pintura bronce (para darles el aspecto de este metal), junto con largas avenidas de secuoias y setos infinitos convierten a los jardines en la pieza que el rey Felipe quería: el lugar más importante de la zona, incluso por encima del propio Palacio.

No obstante, el Palacio no se queda atrás. Arquitectos italianos, junto con el español que diseñó la base para construir la residencia de verano de los reyes, crearon un espacio único de confluencia de culturas, estilos artísticos e incluso gustos. A cargo de Carlos III vino la redecoración de la Colegiata, edificio central del conjunto, ayudado por Francisco Sabatini (autor de los jardines del Palacio Real de Madrid, también). Un gran incendio en 1918 consumió parte del Palacio, pero aun así se conserva intacta la estructura y casi todas las decoraciones al fresco que realizaron los italianos.

Este majestuoso Palacio está a escasos dos minutos a pie del Restaurante Canónigos, que se encuentra en una de las casas del séquito, que el mismo Carlos III mandó construir. El Restaurante, dentro de las inmediaciones de Palacio, ofrece no sólo una excelente comida tradicional segoviana, sino que permite al visitante disfrutar del encanto de comer dentro del espectacular castillo de Felipe V.

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