Los jardines del Palacio Real

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Los jardines del Palacio Real atraen al turismo casi tanto como el propio palacio real; creados en el siglo XVIII, se conservan en perfecto estado, resultado de un cuidado intensivo y continuado. En total ocupan una superficie de 146 hectáreas, de las cuales 67 corresponden a bosque. Merchán fue el que diseñó los planos, y tanto Botelou como Carlier se encargaron de los trabajos de jardinería, configurando el jardín sobre tres ejes paralelos yuxtapuestos: la cascada nueva, la ría y la carrera de caballos.

Los jardines están formados por parterres, bosques y especies que se han ido añadiendo sobre la marcha para embellecer el lugar. Las paredes de los jardines están cubiertas de vegetación, y la alineación de árboles propicia un camino por el que pasear. El siglo XIX fue el escogido para introducir los cambios en los jardines, añadiendo nuevos árboles como las sequoias. Los jardines, en un principio, se diseñaron para tener más importancia que el palacio en sí. Felipe V, por ejemplo, quiso que la disposición de los jardines y del palacio conservaran un estilo francés latente, por lo que se añadieron numerosas fuentes a los jardines, adornándolas con esculturas, entre otros. La influencia de Italia por parte de Isabel de Farnesio se nota en algunas zonas particulares de los jardines.

Lo más importante de los jardines son sus fuentes, repartidas estratégicamente en grupos escultóricos realizados por artistas varios, entre los que destacan Thierry, Demandré, Fermín, Pitué o Bousseau. Se han añadido nuevas especies de árboles, como bien hemos mencionado antes, entre los que destacan arces, cedros, tilos, castaños de indias y sequoias. Las estatuas que adornan los jardines son de mármol, además de algunos jarrones de la época que decoran la avenida del jardín.

El agua que abastece las fuentes proviene del depósito conocido como “El Mar” que está localizado en una zona elevada, cerca de los jardines. El caudal proviene del caudal de los montes que se sitúan a su alrededor. En aquella época, y por culpa de la gravedad, algunos surtidores de agua llegaban a alcanzar los 40 metros de altura, como la famosa fuente de la Fama. Sin duda, para venir en familia es el mejor plan. Pasear, respirar aire puro y disfrutar del paisaje con familia o amigos un fin de semana es lo mejor para desconectar del agobio de la ciudad.

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