Las damas de honor

Las damas de honor siempre han dado que hablar. Las encargadas de velar por la novia durante toda la ceremonia. Hay muchas películas que reflejan qué hace la dama de honor. Pero hoy voy a definir en condiciones qué implica ser dama de honor. En muchas religiones, la dama de honor (o flower girl) era una niña no mayor de doce años que guardaba una relación sanguínea estrecha con la novia, y se encargaba de abrir el séquito y acompañar a ésta hasta el altar. Pero ya en el siglo XX, el papel de la dama de honor se ha ido transformando según los rituales nupciales han ido flexibilizándose. Las bodas civiles, la mayoría de ellas, prescinden de la presencia de la dama de honor. En las religiones protestantes, la dama de honor es una mujer adulta en lugar de una niña. Otras religiones, como la asiática, también definen a la dama de honor como una niña y su papel es algo variado. Las ceremonias se rigen según un protocolo de actuación conocido como ritual. Y gracias a ésto, se suele estandarizar la práctica matrimonial. La dama de honor cumple con un papel esencial en las bodas; tradicionalmente se encarga de abrir la cohorte de la novia. Muchas culturas creen que la dama de honor traerá suerte a la pareja.

Actualmente, la dama de honor no es solo una, sino un grupo de amigas o familiares cercanas a la novia, que no solo llevarán un conjunto elegante acorde con la novia (pero en otro color) sino que también organizarán la despedida de solteras, ayudarán a la novia a vestirse, y cuando llegue el gran día, se situarán detrás de la novia y el padrino, pues es éste quien acompañará a la novia hasta el altar. Tendrán que estar pendientes del vestido de la novia, del velo, vamos, de que todo salga perfecto, de que ella no tropiece, etc.. Las damas de honor desfilarán en orden y sujetarán un ramo con ambas manos. Cuando los recién casados se hayan casado, las damas de honor saldrán detrás de ellos, acompañándoles hasta la puerta de la iglesia.

Normalmente, todas las damas de honor tienen el mismo vestido, para ir a la par, destacando la novia de entre todas ellas. Suelen ser tonalidades de color pastel, pero si la boda es de noche, los colores son más llamativos y contrastados. Los vestidos de las damas de honor pueden variar el estilo o corte según el modelo de cada figura, pero siempre será de la misma tela y del mismo color.

 

Tener una fila de damas de honor, vestidas todas iguales, ya no es solo una costumbre anglosajona, sino que en América se da mucho, y en Europa empieza a extenderse.

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